El mundo hexagonal de Caran D’Ache

Resulta muy curioso y anecdótico como diversas casas de escritura siendo líderes en estilográficas y bolígrafos de gama alta, empezaron por lápices de madera, portaminas o incluso relojes. Después, con los años han ido adaptándose al nuevo mercado y diversificando la gama de productos, hasta llegar a comerciar con accesorios, como la piel, cuadernos, témperas, gemelos, llaveros … .

En este caso vamos a hablar de Caran D’Ache, que muchos conocerá la marca por su famoso bolígrafo 849, su diseño hexagonal, o bien, por su infinita calidad de los lápices de colores, que sigue siendo uno de los mejores productos  del mercado de bellas  artes.

¿Qué sabemos de Caran D’Ache,? A muchos se le vendrá a la mente una marca francesa, pero no es así, la marca es de origen Suizo, con sede en Ginebra, de hecho, perdura hasta en nuestros días. La historia es bastante interesante porque tiene hasta un “toque” ruso. Todo comenzó en el año 1915 cuando Arnold Schweizer adquirió la Creación de la Fundación de la Fábrica de Ginebra de lápices, como inversión y siempre con una idea en su cabeza, ser un icono en el mercado de los lápices de grafito, continuando con la fabricación y con su idea de expandir el mercado con otros nuevos productos.

Tras diversas ideas para intentar ser más reconocido en Francia y en el resto de países europeos y tratar de dar un nombre más comercial, empezó con cambiar el nombre de la empresa. Por lo tanto, en aquella época Arnold rebautizó la fábrica bajo el nombre de Caran D’Ache, como homenaje al famoso ilustrador francés Emmanuel Poiré.

Muchos os preguntaréis por qué el nombre Caran D’Ache y no su apellido Scheweizer, cosa común como venía siendo habitual en aquellos años.  Pues bien, el nombre de Caran D’Ache no es más que el pseudónimo utilizado por Emmanuel Poiré. y para más curiosidad, Caran D’Ache proviene de una palabra rusa que significa lápiz.

No fue hasta el 1929 cuándo realizó su primer portaminas con el diseño distintivo de la marca, el cuál es reconocido en todo el mundo, que es su forma hexagonal, como siguen siendo diseñada todas sus piezas en la actualidad. Viendo el éxito cosechado por este portaminas, se lanzó en 1953 la colección Ecridor que con ella alcanzó la primera colección de gama alta sin dejar de lado sus famosos lápices de dibujo, de cera y a su vez se pudo también  introducir en el sector del mercado de lujo por realizarse en metales precioso como la plata.

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En la actualidad, la colección Ecridor es el gran clásico de la propia marca Caran D’Ache, con las características de elegancia, robustez y fiabilidad. Adjetivos, que se atribuyen la marca en cada uno de sus productos realizados, desde siempre, en su sede de Ginebra, además convirtiéndose en un icono moderno.

El modelo Ecridor de Caran d’Ache no sólo podemos encontrarlo en la versión de portaminas y bolígrafo, sino que también con el paso del tiempo han ido fabricando rollerball y estilográficas. Una de las características principales es que todos los modelos Ecridor sea la pieza que sea, tienen el mismo grosor, no varía para conservar el mismo diseño. Aquí mostramos un ejemplo de uno de sus clásicos como es el modelo retro.

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Para los usuarios que le gusten los formatos minis, Caran D’Ache dispone una versión llamada XS que podemos obtener los dos modelos clásicos de la marca, como son Retro y Chevron.

Llegado a tal punto de éxito, quiso lanzar una línea más económica bajo el nombre 849 que podemos encontrarlo con un peso más ligero ya que son en aluminio o metal, y puedes tener ambas versiones con tonos de colores clásicos o fluorescentes.

A su vez, tienen disponible el portaminas de aluminio en versiones 0.7 mm, 2.00 mm y 3.2 mm, que según el modelo que tengamos solo podremos elegir un tipo de mina. La particularidad que posee el portaminas de 3,2 mm es que tiene un agarre para tener una mejor sujección de la pieza en sí.

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