La marca Fisher Space Pen fundada en 1945 se creó con el objetivo de fabricar bolígrafos que funcionaran en todo tipo de condiciones extremas y que se pudieran utilizar en cualquier circunstancia. Siendo posible la escritura en el espacio con atmósfera cero y a cualquier temperatura.
Los astronautas, bomberos, buzos, pilotos y hasta el propio ejército son los primeros en tener un Fisher en su día a día, pues se trata de una pieza única que escribe bajo agua, sobre aceite, en cualquier posición y superficie, e incluso sí se está cabeza abajo.
Su diseñador, el empresario Paul C. Fisher, ideó la pieza de escritura para que se utilizara con temperaturas que oscilan entre los 45 grados y los 121 grados centígrados, así como para que la tinta no se seque en la carga hasta pasados más de 100 años.
La fórmula secreta, que permite que Space Pen pueda usarse en cualquier lugar y en condiciones atmosféricas donde jamás el hombre pensó poder escribir, se encuentra en los cartuchos de tinta de debajo de su frío cuerpo de titanio. Están presurizados e impiden que no haya ningún tipo de fuga posible.
Sin olvidar, que en su interior se halla un pequeño depósito de gas de nitrógeno que circula por todo el bolígrafo a medida que la tinta se consume, consiguiendo una limpieza y precisión en la escritura inimaginable nunca antes.
Considerado por los expertos como el más fiable del mundo, el bolígrafo que resiste cualquier condición tiene una tinta viscosa que facilita que se disminuya el riesgo de manchas y que dura hasta tres veces más que la de un boli convencional.
